domingo, 20 de abril de 2014

Comenzamos con el teatro

El jueves próximo vamos a tener la primera sesión en la que os he pedido ayuda para trabajar el teatro.
La primera sesión va a ser solamente de lectura dramatizada, y como el lunes es fiesta, he pensado poneros aquí la obrilla que he buscado y cómo vamos a organizar la sesión.
Si tenéis dudas el martes a la entrada o la salida lo vemos:
  1. Vosotras hacéis la lectura dramatizada en voz alta para que las niñas y los niños la escuchen.
  2. Hacemos grupos de personajes para que cada grupo ensaye su personaje durante unos quince minutos.
    1. grupo de narradores
    2. grupo de granjeros
    3. grupo de zorros
    4. grupo de caballos
    5. grupo de leones
  3. Por último, hacemos nuevos grupos en los que estén todos los personajes y hagan la lectura dramatizada a los demás.
Por último os pongo la obra de teatro:


Autor: Hermanos Grimm, Adaptación: Kidsinco, 
Ilustración: Rodrigo López, Chile.
Personajes: (5 niños): Narrador / Caballo / Granjero / Zorro / León



Narrador: Había una vez un granjero que tenía un caballo fiel que ya era muy viejo para trabajar. Un día el caballo le dijo:
Caballo: Tengo hambre… no me has dado de comer en dos días.
Granjero: ¿Cómo esperas que te alimente, si ya no trabajas?
Caballo: Tú sabes que estoy viejo y que he trabajado para ti durante muchos años.
Granjero: Lo sé… y te quiero… pero tienes que demostrarme que todavía eres fuerte.
Caballo: ¿Y cómo puedo demostrarte que todavía soy fuerte?
Granjero: Si me traes un león, te seguiré cuidando. Pero por ahora, vete de mí establo.
Caballo: Pero… ¿dónde voy a vivir?
Granjero: Ése es tu problema… ¡vete!
Narrador: El caballo abandonó la granja y se fue a la selva.
Caballo: Oh, ¡estoy muy triste! ¿Qué voy a hacer ahora? ¿Dónde voy a vivir? ¿Qué voy a comer?
Narrador: Pero de pronto apareció un zorro.
Zorro: ¿Qué te pasa? ¿Por qué estás tan triste? ¿Qué estás haciendo aquí solo?
Caballo: ¡Oh, pobre de mí! La codicia y la lealtad no pueden vivir en la misma casa.
Zorro: ¿Qué quieres decir?
Caballo: He trabajado mucho para mi amo y por muchos años, pero él se ha olvidado de todo el trabajo que hice.
Zorro: ¿Qué te hizo?
Caballo: Estoy viejo, y ya no puedo tirar de la carreta ni arar bien, así que me dijo que ya no quiere darme de comer, y que abandonara la granja.
Zorro: ¿Eso dijo? ¿Qué te fueras? ¿Sin darte una oportunidad?
Caballo: Bueno, me dijo que si era suficientemente fuerte como para traerle un león, que me podía quedar, pero él sabe bien que no puedo hacerlo.
Zorro: ¡Eso no es justo!… De todas maneras… yo te voy a ayudar.
Caballo: ¿Y cómo puedes ayudarme?
Zorro: Sólo haz lo que te digo. Acuéstate en el piso, estírate como si estuvieras muerto… y no te muevas.
Caballo: Haré lo que me digas. Ya no tengo nada que perder.
Zorro: Bien, ahora espérate, voy a buscar al león.
Caballo: ¿Estás seguro?
Zorro: Sí, ahora regreso… y no te muevas.
Narrador: El zorro se fue a buscar al león, que se encontraba en una cueva no muy lejos de allí.
Zorro: ¡León! ¡León!
León: ¿Qué quieres? ¿No ves que estoy durmiendo?
Zorro: Tengo buenas noticias para ti. ¡Encontré un caballo muerto! Ven conmigo y podrás tener una deliciosa comida.
León: ¡Vamos!
Narrador: El león se fue con el zorro, y cuando llegaron al lugar donde estaba el caballo, el zorro le dijo:
Zorro: Después de todo, no es muy cómodo para ti… tengo una idea… lo amarraré a tu cola, y entonces podrás arrastrarlo hasta tu cueva y allí podrás comértelo con tranquilidad.
León: ¡Es muy buena idea!
Narrador: Entonces el león se tendió sobre el suelo para que el zorro pudiera amarrar el caballo a su cola. Pero el astuto zorro amarró las patas del león a la cola del caballo. Y cuando terminó de amarrarlo, le gritó al caballo.
Zorro: ¡Empuja, caballo, empuja!
Narrador: Entonces el caballo se paró, y se llevó al león.
León: ¡Déjame ir! ¡Déjame ir!
Narrador: Entonces el león empezó a rugir y rugir y todos los pájaros del bosque volaron asustados, pero el caballo lo dejó rugir, y lo arrastró por el bosque hasta la granja. Cuando el granjero lo vio, exclamó sorprendido:
Granjero: ¡Oh! ¡Ohhh!
Caballo: Te traje el león. ¿Ya estas satisfecho?
Granjero: ¡Claro que lo estoy! Te quedarás aquí conmigo para siempre. Y comerás la mejor comida que tengo.
Narrador: El granjero desamarró al león que salió en carrera hacia la selva, y el caballo vivió feliz el resto de sus días, cuidado por su amo.


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